COMUNICADO BALANCE ANUAL 2025: Asociación Musical CRD Music
Puerto Real, diciembre de 2025
Desde la Junta Directiva de nuestra asociación —una pequeña entidad de apenas 40 personas que trabaja con recursos propios, sin ánimo de lucro y con el único objetivo de fomentar la cultura en Puerto Real— queremos hacer público nuestro balance de gestión y colaboración con el actual equipo de Gobierno, específicamente con el área de Cultura.
Nuestra asociación siempre ha sido y será independiente. Creemos firmemente que la cultura y el deporte son necesidades que deben cubrirse con solvencia, independientemente de quién gobierne. Sin embargo, el año 2025 cierra con un sabor amargo debido a una gestión institucional que ha puesto en serio riesgo la supervivencia de nuestra labor.
1. El lastre de 2024 y la planificación incumplida.
Comenzamos este ejercicio arrastrando el impago del convenio de 2024 para el Festival Rock D’akí. Esta deuda nos obligó a asumir costes elevados a título personal y asociativo. Pese a ello, a principios de año presentamos una agenda de conciertos y actividades que apenas requerían medios técnicos del Ayuntamiento, sino simplemente voluntad política, permisos y logística básica.
2. Un año de cancelaciones y falta de información.
De nuestra planificación anual, el balance es desolador:
• Festival de la Primavera: Pudo realizarse, pero a costa de aumentar la deuda personal de la asociación con las bandas, ya que el Ayuntamiento solo aportó infraestructura básica, dejando el coste de sonido y técnicos a nuestra cuenta.
• Día de la Música y Noche Blanca: Cancelados por el Ayuntamiento sin previo aviso. Entendemos las situaciones especiales del municipio, pero la falta de una simple llamada para informarnos muestra una preocupante falta de consideración hacia nuestro trabajo.
• Agenda de Verano: Dos conciertos programados frente al centro administrativo fueron igualmente cancelados sin explicaciones ni alternativas.
3. El conflicto del Rock D’akí 2025: Entre la inseguridad y la ruptura.
El desarrollo del Festival Rock D’akí 2025 ha marcado un punto de inflexión en nuestra relación con el área de Cultura. Lo que debería haber sido una colaboración fluida se convirtió en un proceso desgastante marcado por la improvisación de la administración:
• La incertidumbre como norma: La propuesta inicial se fijó para el 13 de septiembre. Ante el silencio administrativo y la falta de avances, fue la propia Asociación quien tuvo que forzar reuniones con los responsables de Cultura para obtener respuestas. En dicho encuentro, se pospuso la fecha al 18 de octubre y se ratificó un presupuesto de 7.000 euros, acordando el traslado del evento a la caseta de feria.
• Cancelación de última hora y desprotección: Con la programación cerrada, los contratos apalabrados y toda nuestra maquinaria de trabajo lista para lanzar la promoción, el Ayuntamiento volvió a cancelar la fecha de octubre. Esta nueva falta de seriedad nos situó en un escenario de total inseguridad jurídica y económica. Ante el riesgo de incurrir en más pérdidas y dañar nuestra reputación con las bandas, la Asociación tomó la difícil decisión de suspender el concierto, ejerciendo el derecho que nos daba el haber sido los únicos en planificarlo y prepararlo hasta el último detalle.
• La defensa de nuestra identidad: Tras esta ruptura de confianza, y con el ánimo de proteger la continuidad y el espíritu de un festival que sentimos como propio tras años de esfuerzo desinteresado, iniciamos el registro del nombre “Rock D’akí” en la Oficina de Patentes. La respuesta del Ayuntamiento no fue de diálogo, sino de confrontación, notificándonos un aviso de demanda que nos obligó a anular dicho registro.
• Un intento de conciliación sin frutos: Pese al atropello, volvimos a sentarnos con el equipo de Gobierno para intentar suavizar la relación por el bien de la cultura local. Solicitamos ayuda para sacar adelante los conciertos restantes y, sobre todo, una solución definitiva al impago pendiente desde 2024. Sin embargo, a día de hoy, las promesas siguen incumplidas y la deuda sigue asfixiando nuestra humilde economía.
4. El concierto del 22 de noviembre: Superando obstáculos.
A pesar de los intentos de cancelación por parte del Ayuntamiento —incluso en recintos privados como el Restaurante Raíces—, logramos celebrar el día del músico con medios propios y la solidaridad de las bandas locales. Fue un éxito del tejido asociativo frente a las trabas institucionales.
5. Reflexión sobre la gestión de fondos públicos.
Queremos manifestar nuestra perplejidad ante los recientes eventos organizados por el área de Cultura (como el del 4 de diciembre). Aplaudimos que se inviertan cantidades cercanas a los 30.000 euros en música en directo para el pueblo, pero nos resulta hiriente que a esta asociación se le mienta ofreciendo presupuestos “ridículos” de 7.000 euros mientras se cuadruplica el gasto para eventos propios en fechas poco idóneas y sin contar con el talento local.
Un festival de rock en Puerto Real debe ser al aire libre, en verano y con protagonismo de nuestros músicos, no un evento en carpas que desmerece el trabajo técnico y que apenas cuenta con 6 o 7 músicos de la localidad.
Conclusión:
A día de hoy, esta asociación sigue esperando el pago de las deudas pendientes de 2024. Hemos colaborado con administraciones y privados, a menudo perdiendo dinero o enfrentándonos a propuestas de sanción, siempre por y para Puerto Real.
Seguiremos trabajando, pero exigimos respeto, transparencia y cumplimiento de la palabra dada. La cultura de un pueblo no puede depender de la voluntad de pisotear a quienes, de forma altruista, solo quieren que la música no deje de sonar.
La Junta Directiva
